
“¡Buenas noches, Colón!”: el grito sabalero en la tierra de Tinelli
En Bolívar, Colón tuvo una de las mejores actuaciones del año (¿o la mejor?) y ganó con una gran labor de Lago y varios, como Marcioni y Toledo, en un muy buen nivel. Jugando así, la ilusión está fundamentada.
Las cartas están echadas. El final de la fase clasificatoria y el comienzo del Reducido está a la vuelta de la esquina. Colón llegó por primera vez en la historia a esta ciudad de Bolívar con el fastidio a cuestas de un partido que se le escapó inexplicablemente –el de Almirante Brown- y sin haber tenido una línea futbolística que genere ilusión en la gente. Pero, ¿quién ha mostrado algo diferente al resto? Quizás alguno pudo haberse escapado de las generales de la ley (y de la mediocridad) en algún momento del torneo, pero sin sostenerlo en el tiempo. Colón estuvo dentro de esas “generales”. Delfino lo sabe y ese es su desafío: tratar de sacarle el mayor jugo posible al equipo. Potenciarlo al máximo, aún con las carencias, dificultades y limitaciones que no desaparecerán de un día al otro.
El gol de cabeza de Ignacio Lago
Y Colón terminó armando uno de los mejores primeros tiempos de los últimos tiempos (valga la redundancia). Se plantó en la cancha como si fuese el local, asumiendo la iniciativa del partido y metiéndolo a Ciudad de Bolívar en su propio terreno. Le faltó punch. La única situación clara fue el tiro libre de Lago (muy buena pegada en todo el primer tiempo), que se estrelló en el palo izquierdo de Rufinetti. Fue casi todo de Colón, que, de todos modos, sufrió en un pelotazo largo (de los muchos que intentó el local), que encontró mal parada a la defensa rojinegra y a Sánchez –habilitado- mano a mano con Giménez, quien tapó el remate final.
Toledo definió el partido en el final
Una lástima lo que pasó en el arranque con el “Wachi” García. En la primera pelota que tocó, desbordó a Peralta y metió un centro que le venía justita a Marcioni y se la “sacaron del buche”. En la segunda, le cometieron una falta que lo sacó de la cancha. Y allí Delfino tuvo que experimentar el cambio por Sarmiento, un jugador distinto y al que le costó entrar en el ritmo del partido.
Mencionamos a Marcioni, que esta vez se paró abierto por izquierda e hizo un interesante primer tiempo. Lago fue el enganche, jugando detrás de Bonansea y no vacilando ante la posibilidad del remate al arco. Y Bonansea trabajó mucho y bien, no solo de espaldas al arco sino encarando en algunas jugadas que complicaron a la defensa celeste. ¿Qué le faltó a Colón?, más profundidad, más peligrosidad al momento de atacar. En el trámite, marcó diferencias a su favor. Pero en la generación de situaciones claras, estuvieron iguales: una para cada uno.
Para lo que se venía viendo de este equipo, hubo más confianza para juntar pases. Y cuando se decidió a tirar pelotazos, lo hizo con precisión y utilidad. Castet y Peinipil aportaron lo suyo por afuera (sobre todo Peinipil), se armaron sociedades, hubo un buen trato de pelota y en ese mejor dominio y traslado del balón, Colón justificó la superioridad.
Una gran jugada de Marcioni por izquierda, terminó con un centro perfecto a la cabeza de Lago, que no solo le puso su rúbrica a la jugada, sino también justicia. Colón había sido más y merecía esa ventaja que llegó a través del encuentro de dos de los mejores en el buen rendimiento sabalero.
Delfino quiso refrescar con la salida de Sarmiento (que había entrado por García) y decidió que Beltrán le diera una mano a Peinipil, mientras que Muñoz entró luego en reemplazo de un Lértora de buen partido, aunque con un trajín físico que se empezó a sentir con el correr de los minutos.
Faltaba que Lago se pusiera el frac de asistidor. Recibió la pelota en la puerta del área, hizo la pausa y esperó la corrida de Toledo, de impresionante desgaste en todo el encuentro, para coronar la victoria con el segundo gol que puso aún más justicia en el resultado, más a tono con la diferencia que hubo entre los dos.
Colón jugó uno de los mejores partidos del año. De visitante, no tengo ninguna duda. Puso la pelota contra el piso, la manejó con criterio, metió y fue sólido. Lago, Marcioni (por izquierda, en un gran acierto del técnico) y Toledo fueron los mejores. Pero el rendimiento en general fue muy bueno, en el momento indicado y cuando más se lo reclamaba.
Volvemos al principio: en este torneo de “japoneses”, donde todos son iguales, se juega mucho a la segunda pelota y a tratar de aprovechar la pelota quieta o esos detalles que tanto pregonan los entrenadores, que Colón haya mostrado esta imagen futbolística a un partido del cierre de la fase clasificatoria, es la mejor noticia. Y lo que puede fundamentar la ilusión de su gente.
Fuente: El Litoral
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