
Cómo vive México un Mundial: las tradiciones y costumbres del hincha mexicano que hacen única la experiencia
A 24 días de que empiece la Copa Mundial 2026, el ambiente mundialista empieza a notarse cada vez más en las calles del país. México se prepara para ser sede del torneo de la FIFA por tercera ocasión, no solo los jugadores y el cuerpo técnico se están preparando para el inicio de la competencia, sino que también la afición jugará un papel fundamental.
La afición mexicana mantiene una presencia constante en los mundiales de futbol desde los años 70, con miles de personas que viajan a cada sede y generan un ambiente festivo sin importar la distancia ni el resultado. En ediciones recientes, como Rusia 2018 y Qatar 2022, la hinchada mexicana figuró entre las más numerosas, con decenas de miles de asistentes.
Ahora, como locales, el público mexicano se prepara para hacer de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, sedes donde se viva con mucha pasión cada uno de los partidos del Mundial 2026. Pero, a la par esta edición abre el espacio a nuevas dinámicas sociales para vivir el torneo como la cultura, y la polémica por lo extravagante e ilógico que puede ser un fanático mexicano mientras vive un mundial.
Del grito al Cielito Lindo: los rituales que se repiten en cada partido
Desde que la afición mexicana empezó a ser protagonista en las gradas, han buscado sobresalir con atuendos extravagantes, tal como la historia de Caramelo, el fanático número de la Selección Mexicana.
Los mexicanos en los estadios portan el emblemático jersey acompañado de máscaras de luchador, sombreros y a veces banderas tricolores. Estas prendas y símbolos se han convertido en distintivos de la identidad nacional. El “Cielito Lindo” y la “Ola Mexicana”también son otros emblemas del público azteca.
Cabe recordar que la ola surgió en el Mundial de México 1986, es ahora un gesto replicado en competencias deportivas de todo el mundo. En los hogares de México, las familias adaptan sus rutinas a los partidos de la selección. Usar la misma playera, sentarse en el mismo sillón y repetir el menú si el resultado fue favorable forman parte de las cábalas y rituales.
Algo que también caracteriza al público mexicano es la de convertir a los futbolistas en “santos”, en imágenes religiosas como símbolo de buena suerte para tener un resultado positivo. Algo que no falta entre la afición es la de portar una buena cerveza preparada o un tequila, pues el alcohol siempre ha dado valor a los fanáticos para mostrar su lado más extrovertido, aunque esto pueda causar consecuencias.
En contraste, un gesto controversial de la afición es el grito homofóbico, cuando un portero despeja el balón, las personas ya saben que va acompañado de un “Eeeeh... pu...”, pese a la insistencia de la FIFA y la Federación Mexicana de Futbol (FMF), este grito apunta a ser una de las constantes y será tema de conversación.
Fuente: Infobae