
El Tour del 2027 busca las cosquillas a Pogacar con 71 kilómetros de contrarreloj
No hay ningún campeón que figure seis veces como ganador del Tour en los libros de historia. Borrado por oscuro Armstrong, Tadej Pogacar intentará romper el récord a partir del 2 de julio en la salida de Edimburgo y el esloveno ya sabe que la organización se lo quiere poner difícil. Se busca un antídoto para que el mejor ciclista del siglo XXI no lo consiga. Solo un final en alto en la primera semana (en el Grand Colombier) para que no haga diferencias pronto y más contrarreloj de la que nunca se haya enfrentado en su reinado.
Hace tres meses, Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain recibieron en el Olimpo a Pogacar, que tiene entre ceja y ceja superarlos con un triunfo más. Todos se estrellaron en el asalto al sexto. La edad, un accidente o la aparición de un nuevo rival, a veces un compañero, les apartaron del camino.
El precedente
En el 2012, con 94 km de lucha individual contra el crono, ganó Bradley Wiggins, un especialista que pasaba bien la montaña
Nadie duda que el jefe de filas del UAE domina todas las artes del ciclismo. No se consigue ser pentacampeón de la ronda francesa y ganar trece monumentos con algún punto débil. Pero el recorrido del 2027 le busca las cosquillas de forma descarada. Sobre todo porque potencia la mejor arma de uno de sus contrincantes, el segundo del podio del 2026, nada menos.
No hay mejor contrarrelojista que Remco Evenepoel en la actualidad. El cuatro veces campeón del mundo de la modalidad seguro que sonrió y se frotó las manos cuando vio la presentación que se hizo este jueves en París de las 21 etapas, en especial de la séptima y decimosexta.
Son dos contrarrelojes largas. La primera, de Blois a Chambord, de 38 km, muy llana. La segunda, con salida y llegada a Toulouse, de 33 con el repecho durísimo del Pech David en la parte final. Unidas suman más de 71 kilómetros con la cabra. Un paraíso para el belga, e incluso para un Paul Seixas (cuarto en su debut) al que también le va la aerodinámica, en la que, ojo, Pogacar y Vingegaard se defiende de categoría.
Hacía 15 años que no había tanta contrarreloj en el Tour. Fue en el 2012 y el triunfo fue para Bradley Wiggins, el penúltimo gran especialista en ganar el maillot amarillo sin ser un escalador. El último fue Geraint Thomas. Wiggins, que venía de la pista, pasaba bien la montaña y tenía un gran equipo para controlar y dormir las etapas, el Sky.
Casi como si fuera un homenaje a ellos, el Tour arranca por tercera vez desde Gran Bretaña, como la prueba femenina un mes después. El Grand Départ pasará por tres naciones británicas: la carrera saldrá de Edimburgo (Escocia), la segunda etapa llegará a Liverpool (Inglaterra) y la tercera tiene la meta en Cardiff (Gales).
Se suben Tourmalet, Portet y Marie Blanque
Los Pirineos serán los jueces mientras que en los Alpes faltan los grandes puertos
La carrera tardará en encenderse. Solo la etapa de Plumelec (5.ª) y Le Creusot (8.ª) le encajan a Pogacar antes del Grand Colombier. La segunda semana siguen con los Alpes, con los finales en Sallanches (escenario también del Mundial en agosto) y la estación deLes Saisies el 14 de julio, y el Macizo Central, con la llegada al aeródromo de Mende. Se echa de menos los grandes nombres del Galibier, Izoard, Madeleine, Alpe d'Huez o Joux Plane, puertos largos para hacer daño que se adaptan menos... a Evenepoel.
Tras la segunda contrarreloj, en la tercera semana, los Pirineos se antojan decisivos con las dos grandes etapas de esta edición con un final en alto en Saint-Lary Soulan pasando por el Soulor, el Tourmalet y el col du Portet, que se corona a más de 2.200 metros, y otra con el Marie Blanque como juez a dos días de llegar a París, vía Montmartre.
Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour
Fuente: La Vanguardia